La equitación adaptada se define como la práctica de la equitación con un fin lúdico-deportivo (no tanto terapéutico) por parte de jinetes que presentan alguna limitación física, cognitiva o sensorial, y que precisan de determinadas adaptaciones metodológicas, pedagógicas o de material para potenciar sus capacidades y su autonomía a la hora de montar a caballo. Para lograrlo debemos partir de una valoración de cada usuario que nos revele las capacidades con las que cuenta para, a partir de ellas, desarrollar estrategias que le permitan superar sus limitaciones. Así pues, aunque se trabaje en grupo (para favorecer la socialización de los usuarios y su motivación durante las clases) la atención es siempre individualizada, acompañando y guiando a cada sujeto en su propio proceso de aprendizaje. Partiendo de la premisa que la equitación es comunicarse con el caballo, es un proceso de interacción continua jinete-caballo-jinete, trabajamos buscando experiencias y emociones diferentes que permiten adquirir nuevas competencias.